Sobre la música digital y los modelos de negocio vigentes
Hoy Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña ha escrito un post muy revelador sobre la industria discográfica y como su modelo de negocio se plantea antiguo y su estrategia de marketing es totalmente contraria a la realidad del momento actual. Lo cierto es que lo que plantea Alejandro es que el modelo de negocio de la industria discográfica ha acabado por perder la esencia de “las cuatro pés” (Product, Placement, Promotion and Price), esenciales para el buen desarrollo de cualquier actividad.
Y es que, no es de otra forma que el soporte en el que se basan (el CD) es un soporte predestinado al olvido (¿Cuando fue la última vez que utilizaste un CD para oir música?) y si ya el soporte, por muchos extras que le añadas en forma de bonus tracks, directos y demás parafernalia, es poco atractivo para el consumidor, mal vamos.
El placement tampoco es que haya evolucionado con la sociedad ya que utilizan los medios de distribución de hace 10 años y no es que se antepongan a los nuevos medios de distribución, sino que intentan acabar con ellos en una serie de maniobras totalmente carentes de sentido. Como bien comenta Alejandro “intentar meter en la cárcel a los que debes hacer tus clientes no parece el camino más inteligente” pero sin embargo parece que eso, y el pedir al estado por medio de un impuesto revolucionario disfrazado de canon que pague la incompetencia de una serie de directivos adormilados (y acomodados, que es peor) en el pasado, se han convertido en la rutina de todas las discográficas a nivel mundial.
El precio no ha cambiado en 10 años comenta Kiko Fuentes, ex-country manager de Warner Music, y actualmente Director de Contenido de Yes.fm, pero es que, y seguramente debido al no haber escalado en el soporte, aunque el precio no se haya movido reduciendo año tras años los beneficios unitarios, el problema es que ahora el consumidor demanda otro precio: el “todo gratis”. Es ahí donde Alejandro ha propuesto un modelo Freemium, pero yo creo que el modelo va mucho más allá.
Es cierto que los costes de crear, distribuir, royalties, etc son demasiado elevados pero si quitamos todo soporte físico de ese proceso, como han hecho unas cuantas otras industrias, el coste se reduce increíblemente. Y, aunque carezco de gran parte de los datos, tengo una idea rondándome la cabeza varios años y es que si se reduce el coste al máximo quitándose de encima todos aquellos soportes físicos que ya ni son necesarios ni el consumidor quiere, la distribución de esa música a los hogares se podría cambiar de lugar en el modelo de negocio al de la promoción (donde las perdidas al ser parte de la promoción no serían tal concepto). ¿Promoción de qué? Se preguntarán algunos. Es simple promoción de toda la maquinaria de conciertos por los que el consumidor si que está dispuesto a pagar y en buenas cantidades.
Y esa es mi particular forma de verlo. Si las discográficas dejasen de gastarse los fortunones que se dejan en abogados y se platearan buscar la forma de sacarle partido al entramado P2P creando un modelo de negocio del siglo XXI totalmente user-friendly es donde dejarían de tener esas “perdidas millonarias” (y lo pongo entre comillas porque no son perdidas como tal, sino dejar de ganar, que no es lo mismo).
Imágenes vía: RobBegbie y airgap

Interesante conversación. Voy a meter un poco el dedo en el ojo
¿Y los artistas? Porque hasta ahora hemos hablado de las compañías, pero ¿los cantantes / artistas están dispuestos a cambiar el modelo?.
Porque en el “todo gratis” y venga hacer conciertos, el trabajo es terrible. Desde luego muchísimo mas que el modelo anterior donde los royalties llegaban cada tres meses por arte de magia.
Y la mas difícil, ¿y los autores? que no pueden hacer conciertos, ni vender camisetas y solo componen para que otros canten… ¿de donde sacan el dinero para seguir componiendo? Y no soy yo precisamente defensor de la SGAE mas bien todo lo contrario; no hablamos de SGAE hablamos del compositor, del que crea lo que otros cantan.
@Jorge: Yo no he planteado en ningún momento de quitar los royalties, sino de que estos nos los pague el consumidor final. Lo que planteo sería algo así como lo que ya ocurre con sites como goear.com en el que el usuario dispone del producto gratis y es la empresa la que paga los royalties (y muy caros, por cierto, que estube hablando con sus gestores hace tiempo y me impresionó todo lo que pagan) a las entidades de gestión.
Respecto a los artistas… No creo que necesitaran cambiar mucho su tren de trabajo actual, ya que ahora mismo las ventas de discos han descendido tanto que no creo ninguno se plantee vivir de sus discos actualmente.
Ok. No había entendido del todo tu planteamiento de que la compañía pague. Lo veo complicado en cualquier caso, por no decir imposible conociendo un poco la mentalidad de las compañías.
En lo de los artistas coincido. De hecho, por alguno que conozco de cerca, es lo que están haciendo los que pueden. Tocar, tocar y tocar.
Mi comentario iba mas bien en cuanto a que siempre nos metemos con las discográficas pero muchos artistas aun no han comprendido el cambio de paradigma y siguen reclamando “mas policia en las calles”
@Jorge: OJO! Que el Top Manta si que es un delito a diferencia de las descargas y por tanto si que debe de estar penado. Bajo ningún concepto defiendo el top manta. Yo hablo de canales gratuítos tipo Kazaá, Ares, Last.fm…
Información Bitacoras.com…
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jeje, si está claro que es delito. Era una figuración del “persigamos al pirata” para que todo siga como estaba (que los proveedores de adsl filtren contenidos, redes p2p, etc). Lo del Top Manta para las compañías es el chocolate del loro
[...] participado en una interesantísima conversación a raiz de un post de Alejandro Suárez y otro de Rafael Campoamor acerca del fin del CD y el futuro que le espera a la música en el medio [...]
[...] de las citas de esta entrevista que más me ha gustado es una en la que comenta algo de lo que os hablé hace no mucho: “Tratar con las discográficas es como cuando el niño del Sexto Sentido trataba [...]